La matanza del cerdo es una costumbre rural consistente en el sacrificio del cerdo para la elaboración de embutidos. Los orígenes de esta práctica son ancestrales, siguiendo el mismo procedimiento desde hace siglos. La matanza se celebra en los meses de frío, desde noviembre hasta febrero.
Además de la utilidad como suministro alimenticio para el año venidero, esta tradición tiene un arraigado carácter festivo. El día de la matanza es también una jornada de reunión familiar en la que sus miembros participan activamente, tanto en el sacrificio como en la elaboración posterior de las distintas partes del animal.
Esta actividad, que se celebra anualmente, se prepara de uno a otro año; los cerdos que van a ser destinados a la matanza se engordan durante un año para que consigan el peso deseado, durante ese período se les alimenta con sobras de la comida o productos del campo, complementando su dieta cuando hace falta con pienso y forraje. En aquellos casos en los que se desea obtener jamones de gran calidad se les alimenta a los animales especialmente con bellota y en montanera.
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